Cinco cosas esenciales tras un embarque en un Silversea

EN PRIMERA PERSONA

Embarcar en una nave de Silversea es como una suave brisa. Con menos de 300 pasajeros, no hay trámites largos, esperas pesadas, sino algo así como acceder a un lugar en donde está preparado para tu disfrute. En este caso elegí mi querido Silver Wind, para tocar las escalas menos visitadas del Caribe. Si buscas, sosiego, y olvidarte de problemas, con un ritmo más relajado, Silversea es la elección perfecta. 

Tras el embarque en San Juan estaba encantado. Los pesados procedimientos no se realizan en el puerto, sino que un simple control de acceso, hace que subas, y hagas el checking «sin prisas» en la recepción. Son unos trámites suaves, rápidos y relajados. Cada crucero es diferente, pero hay una serie de procesos de embarque que me gusta realizar una y otra vez. Habría más, pero estos serían mis»top five»…embarcando en Silversea.

CHAMPAGNE WELCOME Del bueno. El intemporal hall de los barcos de Silversea tienen el tamaño perfecto para disfrutar de una bienvenida muy cordial. Es tan personal, que habitualmente los pasajeros transitan por él, de forma individual, uno a uno, hacia las acomodaciones. Dimensiones humanas brindan espacio, para sentirse como volviendo a tu propia casa.

SALUDAR A ANTIGUOS AMIGOS No sé si otras navieras lo hacen, pero en Silversea es muy común que coincidas con los tripulantes anteriores, si eres repetidor. No sé como lo hacen, pero siempre se acuerdan de tí, y te saludan personalmente. Supongo que a todos nos gustan sentirnos especiales y personalmente bienvenidos. Crea una ilusión de pensar, que si las cosas se tuercen, harán lo posible para solventar tus problemas.

LA FILA DE MAYORDOMOS El efecto es muy dramático. No es que embarque una «celebrity». Es la tradicional bienvenida «Silversea style». Sus uniformes impolutos esperando en fila por nosotros. No hay asistentes de cabina. Solo mayordomos, inmaculadamente vestidos en fila para hacerse cargo de nosotros. Una cosa, que cada vez es más inusual en todas las navieras. Tras el champagne se nos asigna y presenta nuestro mayordomo, y somos conducidos a nuestra suite. Nos sugiere que amenities elegir, nos deshace la maleta si queremos, nos ayuda con todos los problemas. Póngalos a prueba. Pida: no hay NO en su vocabulario.

LAS SUITES Dentro de una corrección intemporal, de su decoración. Tanto desde las opulentas suites superiores, las más corrientes que son la Veranda y Vista Class  son lugares muy cómodos. Adoro la lencería Frette, el minibar individualmente rellenado según nuestras preferencias, y los baños de mármol, con amenities de Ferragamo, Bulgari o no alergénicos. Todo tipo de comodidades que van desde lo usual como zapatillas y albornoces, pasando por otros como prismáticos, calzadores, o menú de almohadas.

SUBE AL BUFFET Antes de explorar los barcos, la mayoría de los pasajeros, tras embarcar, y acomodarnos en nuestras suites, accedemos al buffet. Usualmente en La Terrazza. No tenga prisa porque siempre hay mesas en el exterior. Con toques de los tradicionales sabores italianos, la gastronomía se basa en ingredientes de primera, calidad y no en una mareante cantidad. Comenzarán a conocer que vino nos gusta, y tras un postre divino, un cappuccino perfecto pone el broche a nuestra primera comida.

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